
Un cortocircuito de madrugada provoca un incendio en tu fábrica en un polígono de Murcia. El techo colapsa y el fuego destruye la línea de producción y el almacén. Tienes un seguro estándar que cubre el edificio (Continente) y la maquinaria (Contenido). El perito tasa el daño en 500.000 euros y la aseguradora te los paga.
Parece que te has salvado, pero a los tres meses tu empresa entra en concurso de acreedores y quiebra. ¿Por qué?
El asesino silencioso de empresas: El daño consecuencial
Reconstruir una nave, comprar maquinaria nueva desde Alemania e instalarla tarda entre 6 y 10 meses. Durante esos meses, tu facturación es cero euros. Sin embargo, tus obligaciones continúan intactas: tienes que pagar las nóminas de tus 20 empleados, la Seguridad Social, los impuestos, el renting de los vehículos y la hipoteca o alquiler de la nave.
El capital del edificio (los 500.000 euros) es para reconstruir el ladrillo, no puedes usarlo para pagar nóminas. La empresa se desangra económicamente.
El blindaje: Pérdida de Beneficios (Lucro Cesante)
El error más grave de una PYME es contratar un Multirriesgo Empresarial y no activar la cláusula de Pérdida de Beneficios por Paralización de la Actividad.
En Allianz Multirriesgo Empresarial, esta cobertura actúa como tu pulmón financiero. Tras el siniestro, la aseguradora te ingresará una indemnización diaria (o te pagará los Gastos Fijos garantizados) durante los meses que la fábrica esté parada. Esto te permite mantener tu plantilla y evitar la quiebra técnica mientras los albañiles levantan la nave de nuevo.
El consejo del auditor
Si tu póliza de empresa no incluye "Pérdida de Beneficios" o "Gastos Permanentes", tu negocio está garantizando su propia liquidación el día que sufras un siniestro grave.


