
Tienes una empresa instaladora de fontanería y gas en Murcia, o fábricas piezas mecánicas. Envías a dos empleados a instalar un termo y unas cañerías en el chalé de un cliente. Hacen el trabajo, el cliente paga y se van. Tres semanas después, la junta de una de las tuberías cede (un defecto de instalación), el agua inunda la casa y arruina un suelo de madera de roble valorado en 25.000 euros.
El cliente te demanda. Llamas a tu aseguradora y te dicen: "Su RC Explotación solo cubre si usted rompe un jarrón mientras está trabajando allí. Como el daño ocurrió semanas después, no está cubierto".
El peligro después de entregar el trabajo
Las pólizas genéricas para autónomos o PYMES se venden a menudo solo con Responsabilidad Civil de Explotación. Esta cobertura te defiende si la herramienta de tu operario cae y le rompe el pie al cliente mientras está en la obra. Pero una vez que cruzas la puerta y das el trabajo por finalizado, la RC de Explotación se desactiva.
Responsabilidad Civil de Productos y Post-Trabajos
La fuente real de las demandas judiciales en sectores técnicos y de manufactura proviene de los daños que causa el producto una vez entregado o instalado (fabricaste un pienso en mal estado que intoxicó a animales, o el cuadro eléctrico que montaste provocó un incendio meses después).
Una póliza Multirriesgo Empresarial profesional debe incluir sin excusas la RC de Post-Trabajos o RC de Productos Entregados. En Allianz, esta cláusula mantiene la protección viva sobre el trabajo realizado (generalmente con una retroactividad de años). Si tu cliente sufre daños por culpa de tu instalación, la póliza asume los 25.000 euros del suelo de madera.
La comprobación del instalador
Si eres instalador, constructor o fabricante, revisa el apartado de Responsabilidad Civil de tu póliza. Si no ves las palabras "Productos" o "Trabajos Terminados", estás asumiendo personalmente todos los defectos ocultos de tu trabajo para el resto de tu vida.


